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CASA DE FORMACIÓN

SIGNIFICADO DEL SACERDOCIO

¿Qué estudia un seminarista?
Hay cuatro áreas principales de estudio y desarrollo en la preparación para el sacerdocio: humano, espiritual, habilidad para el ministerio (servir y trabajar con la gente) y estudios académicos. La espiritualidad, el estudio de la oración y el desarrollo de la relación personal con Dios, se cubre mayormente a nivel personal; cada hombre se reúne con un sacerdote-consejero. La capacidad para el ministerio se desarrolla en programas supervisados.Si un hombre va a un seminario universidad, tendrá las mismas clases de una universidad normal de letras y humanidades con la adición de clases en filosofía, Iglesia y Dios.Después de la universidad, él entra en teología, y allá pasa el tiempo estudiando la Biblia, las enseñanzas de la Iglesia, y las destrezas que necesitará para ser sacerdote.

El Llamado
Discernir la vocación, sin duda, es un trabajo duro. Puede ser especialmente difícil si usted apenas ha comenzado a pensar en el sacerdocio. Solo descubrir como orar y a con quien hablar son retos en si. A esto se le añade el temor de lo que otros puedan pensar, especialmente su familia y sus amigos. Quizás la ansiedad principal de muchos hombres es el requisito del celibato; muchos rechazan la posibilidad del sacerdocio debido a esta única cuestión.

Reconociendo el Llamado
Así como en el pasado, también hoy Dios llama a los hombres a servir como sacerdotes en la Iglesia Católica. A través de la historia, muchos han sido llamados al sacerdocio. Han vivido vidas ejemplares y han extendido la misión de Jesucristo por todo el mundo. De cada época hay muchos relatos heroicos para contar acerca de sacerdotes. Sin embargo, hoy es más difícil que en el pasado descubrir el llamado de Dios. Hay muchos caminos valiosos que usted puede elegir para vivir su vida. Hay muchas distracciones que hacen difícil el oír la voz de Dios. Discernir la vocación es un reto, sin ninguna duda. Puede ser especialmente difícil hoy, porque otros, aun familiares y amigos, posiblemente no son animadores ni dan su apoyo. En el mundo del Tercer Milenio, muchos tienen hambre de encontrar mayor significado en la vida; están deseosos de descubrir el propósito de su vida. La vida de un sacerdote se enfoca en ayudar a las personas a contemplar las cuestiones más profundas de la vida. Los sacerdotes son necesarios hoy más que nunca. ¿Está Dios llamándolo a usted para ser sacerdote? Usted nunca sabrá con toda seguridad si no considera la posibilidad.

Cinco Momentos de Discernimiento
1. Cuando se discierne la vocación siempre hay una confusión de opciones. Muchas cosas nos interesan. Sugerencia: deseche los intereses que son "malos" o no vienen de Dios; luego con las buenas opciones que quedan, busque su interés dominante y persígalo.

2. El proceso de tomar decisiones es un asunto complejo. Hay muchas "capas" de decisiones que es necesario estudiar. A la vez hay pistas, "señales", que se nos presentan. Sugerencia: sigue las indicaciones dadas.

3. A menudo hay incertidumbre en el proceso de discernimiento. A un cierto punto vemos solo aspectos parciales, y no el cuadro completo; por eso existe la incertidumbre.Sugerencia: confíe en lo que le dice su corazón.

4. Durante el discernimiento, su decisión siempre encontrará una cierta cantidad de resistencia interior. La resistencia es una buena señal. Siempre hay un riesgo cuando una persona hace decisiones significativas en su vida. Una persona debe tener suficiente amor en su corazón para tomar un riesgo significativo.Sugerencia: reflexione sobre cual es la fuente de amor en su corazón, a donde lo está llevando, y cuan profundamente está presente.

5. Cuando se discierne la vocación, el camino adelante siempre permanecerá un poco nebuloso. Usted probablemente no sabrá con certeza absoluta lo que hay por delante. El futuro siempre permanecerá un poco escondido. El misterio y lo desconocido son parte del futuro de todos.Sugerencia: Haga un paso a la vez. No trate de "adivinar" con detalle exacto todo su futuro.

Preguntas que Usted debe hacerse:
¿He experimentado el amor de Dios en mi vida?
¿Practico activamente mi fe católica y participo en mi parroquia?
¿Me emociona y reta el mensaje del Evangelio?
¿Estoy buscando la forma de compartir mis dones con otros?
¿Deseo una relación más profunda con Jesucristo?
¿Estoy dispuesto a entregar mi vida por la misión de Jesucristo y su Iglesia?
¿Me gusta trabajar con otras personas y me llevo bien con hombres y mujeres de todas las clases sociales?
¿Quiero hacer una diferencia positiva en la vida de otros?
¿Está usted pensando en el sacerdocio?

Al estar llamado por Dios uno se siente profunda y personalmente conmovido dentro del alma. Cuantos creen en la persona y el poder de Cristo Jesús, cuantos son bautizados, son llamados a caminar con sus hermanos y hermanas en su jornada hacia el Señor. Este es un llamado abierto, un llamado para todos los cristianos. Pero el llamado de Dios puede tomar formas más específicas. Hoy Dios llama a algunas personas a un servicio de liderazgo en la Iglesia como sacerdotes. Proclamando la palabra de Dios, celebrando los sacramentos y pastoreando el rebaño al cual ellos mismos pertenecen, los sacerdotes realizan el llamado que ellos han experimentado. Cuando el llamado al sacerdocio se combina con la atracción a estar con el Pueblo de Dios en un dado lugar, la Iglesia local o diócesis, y con un deseo de servirles particularmente en un ministerio parroquial, entonces ese llamado se dirige hacia el sacerdocio diocesano.

Educación
El hombre que piensa que Dios de pronto lo está llamando a ser sacerdote, debe ir al seminario. El seminario es el mejor lugar para verdaderamente discernir la voluntad de Dios acerca de su vocación. Sin embargo la decisión de ir al seminario no es la decisión final para hacerse sacerdote. Por eso hay cuatro años de seminario. Muchas personas todavía piensan que los seminarios son como monasterios: edificios grandes y fríos donde las personas pasean en silencio. En realidad, los seminarios de hoy día son muy parecidos a las universidades. La meta del seminario es la formación del cuerpo, la mente y el alma. Con esa finalidad, los seminaristas toman clases de teología católica, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia, consejería pastoral, y otros temas. Asimismo hay oportunidades para deportes y recreación. Más importante aun, se espera que el seminarista ore. Le enseñan a orar litúrgicamente y en privado. En pocas palabras, le enseñan como lograr la tarea de su vida: hacerse como Jesús.

Sacerdocio
El sacerdote es ante todo un hombre de oración. Como representante ordenado de Cristo, la oración más importante del sacerdote es hacer presente el sacrificio de Jesús durante la Santa Misa.

Su parroquia confía el ofrecimiento de un sacrificio "santo y aceptable a Dios." Durante toda la semana, también, en reuniones parroquiales y funciones comunitarias, frecuentemente le piden: "Padre, ¿nos dirige en oración?" El es visto como un hombre acostumbrado a hablar con Dios.

A ti joven que estás leyendo estas líneas, a ti que tal vez has pensado ingresar al Seminario pero no sabes cómo, a ti que por las circunstancias de la vida no encuentras a alguien que te pueda guiar en un proceso de discernimiento, Jesús te dice “sígueme”La vocación sacerdotal es un llamado que Dios hace al hombre, para que viva en un estado especial de gracia y distribuya, para que viva en un estado especial de gracia y distribuya esa gracia al pueblo de Dios. Dicho llamado, es una invitación a conocerle e intimar con Él. ¡qué regalo más grande puede tener el hombre! Así, y después de conocerle, irán sus discípulos a proclamar con gran alegría las enseñanzas del Maestro. A proclamar la Buena Nueva.

El llamado al sacerdocio, implica pues, esa respuesta decidida  y confiada por parte de los jóvenes. Esto no quiere decir que no van a existir dificultades en el camino hacia el estado de gracia anhelado, sino que dichas dificultades, las viviremos glorificando a Dios, es decir, las viviremos de la mejor manera. En los  puntos siguientes encontrarás elementos que te darán una referencia para prepárate al seguimiento del Señor.

Vida en Gracia
La Iglesia es depositaria de los sacramentos que nos acercan a Dios logrando así una relación estrecha del hombre con Él. La Eucaristía y la Reconciliación son dos pilares para sostener la vida de gracia.

Gusto por las cosas de Dios.
Por lo general, existe una inclinación, muchas  veces formada en la familia, hacia lo espiritual. Familias con formación religiosa, donde Dios está presente, donde la oración es frecuente y la asistencia a Misa es gozosa y festiva, pueden tener una mayor probabilidad de un hijo en el camino del sacerdocio.

Capacidad intelectual
El hecho de que un joven termine sus estudios de preparatoria o vocacional, nos habla de cierta capacidad intelectual y de una disciplina suficiente para obtener un certificado. En el seminario se estudian un año de curso introductorio, tres años de filisofía y cuatro de teología. Se requiere tanto la inteligencia como la perseverancia. Después viene un año de diaconado y después de ordenación sacerdotal.

Equilibrio emocional
Éste es muy importante para sortear las dificultades de la vida de Seminario y las del ministerio propio. El tener fortaleza en las pruebas requiere de equilibrio emocional. Si hay que trabajarlo, es menester poner manos a la obra rápidamente. Amor a la Iglesia. El sacerdote trabaja tiempo completo por y para el Pueblo de Dios: todas sus energías, proyectos, ilusiones, van encaminadas a la instauración del Reino de Dios en la tierra, extendiendo sus límites a los confines del mundo. En otras palabras, toda su vida en una apasionada entrega a Jesucristo y a su Iglesia, como el buen pastor que la vida por sus ovejas. Amor a la Eucaristía. La cumbre del ministerio sacerdotal es la celebración de la Santa Misa. ¡consagrar el pan y el vino para ofrecer al Padre a Jesucristo la Victima Divina, y luego repartirla al pueblo fiel he de ser para el sacerdote una causa d verdadero regocijo! La intimidad con Jesús Eucaristía es uno de los signos más claros del llamado al Sacerdocio.

Actividad Apostólica
El joven que es llamado al sacerdocio, se interesa por las obras de apostolado generosamente. Tal vez no lo reflexiones ni se dé cuenta, pero el apostolado se convierte en uno de los valores principales de su vida. Podemos decir que el celo apostólico es un signo y un camino de la vocación sacerdotal.

¡SI HAS SENTIDO EL LLAMADO DE DIOS AL SACERDOCIO!
¡SI QUIERES ENTRAR EN UN PROCESO DE DISCERNIMIENTO VOCACIONAL SACERDOTAL PORQUE CREES QUE DIOS TE ESTÁ DICIENDO “VEN Y SÍGUEME”! ¡SI QUIERES SER SACERDOTE PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS!

HORARIOS

Misas:

Lunes

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(no hay misas).

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